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Toda
la cultura del tabaco en vivo

(Foto:
canarias7) AMPLIAR
Secadero. El tabaquero
Antonio González muestra el proceso
de secado de las hojas de tabaco, cultivadas
en El Sitio.
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Secadero. El tabaquero
Antonio González muestra el proceso de secado
de las hojas de tabaco, cultivadas en El Sitio.
La finca experimental El sitio muestra el proceso de elaboración artesanal
del puro
No quiere ser un vivo muerto. Por eso, Antonio González, a sus 71 años,
se ha embarcado en un proyecto con fines más culturales que económicos:
una finca experimental en la que muestra todo el proceso de elaboración
del tabaco puro, una actividad que fue sustento de muchas familias isleñas.
Su vida ha estado
dedicada por entero al tabaco. Trabaja desde los
doce años. Y ahora, a punto de cumplir los
71, está como un niño con zapatos
nuevos. Por fin, después de muchos esfuerzos,
ha logrado poner en marcha la finca experimental
El Sitio, localizada en San Isidro (Breña
Alta), un coqueto recinto -casi un jardín
botánico- donde muestra, gratuitamente,
todos los procesos de elaboración del tabaco
puro. «Este proyecto me hacía mucha
ilusión, porque lo mío ha sido siempre
el tabaco y yo no quiero ponerme viejo; no quiero
ser un vivo muerto», sentencia mientras saborea
un puro de sello propio. Aunque añade: «Si
esto me da un duro, tampoco voy a despreciarlo».
denominación
de origen. Antonio González, conocido tabaquero
de la zona de Las Breñas, fundador de la
fábrica La Nubia, asegura que para esta
iniciativa pionera en la Isla cuenta «con
mucho apoyo moral y poco dinero». De momento,
la Compañía Tabacos de Canarias (Cita)
patrocina el proyecto, que persigue promocionar
la actividad tabaquera artesanal en La Palma y
en el resto del Archipiélago, y al mismo
tiempo, lograr una Denominación de Origen
para los puros de La Palma.
En la finca tabaquera
El Sitio trabaja Antonio González y «tres
viejos como yo que tampoco quieren morirse»,
dice. Pero en el futuro, si el proyecto logra despegar,
este tabaquero piensa dar empleo a los discapacitados.
El recinto cuenta con un local, denominado El Chinchal,
en el que se elaboran y venden puros y otros productos
artesanales de la Isla. «Esto no lo hago
yo por dinero, sino por entretenerme y por el afán
que siempre he tenido de promover el cultivo del
tabaco», apunta. A Antonio González,
amante de la buena mesa, no le preocupa la Ley
Antitabaco que está previsto que entre en
vigor en enero de 2006. «El buen vino, el
buen puro y el buen jamón se seguirán
degustando siempre; en casa o donde sea, son placeres
que nadie puede prohibir».
De todos formas,
el tabaquero establece una diferencia sustancial
entre puros y cigarrillos. «El puro es un
producto natural y artesano, y los fumadores no
tragamos el humo; pero yo cuando veo una mujer
chupando y chupando un cigarrillo me pongo enfermo,
y me digo 'no sabes lo que estás haciendo'»,
señala.
No quiere ser un
vivo muerto. Por eso, Antonio González,
a sus 71 años, se ha embarcado en un proyecto
con fines más culturales que económicos:
una finca experimental en la que muestra todo el
proceso de elaboración del tabaco puro,
una actividad que fue sustento de muchas familias
isleñas.
Proceso
Desde que se siembra
la planta hasta que se elabora el puro pueden pasar
dos años. Primero se prepara la capa, después
se coloca la tripa en su interior, y finalmente,
se perfila el cigarro.
Del semillero al
cenicero
En El Sitio se muestra
el proceso de elaboración de un tabaco puro:
cultivo, secado, clasificado, fermentado y confección
del cigarro. Desde «el semillero hasta el
cenicero», dice Antonio González,
quien se queja de que no se permita la visita de
colegios a su finca. «El tabaco forma parte
de la cultura isleña y fue un pilar básico
de su economía, y eso deben saberlo».
Las primeras plantaciones tabaqueras se iniciaron
en La Palma a principios del siglo XVIII.
Datos: Canarias 7 20-10-2005
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